jueves, noviembre 13, 2008

13-11-08. El demiurgo

Hoy les voy a hablar del demiurgo, o más bien de los demiurgos. No es una palabra de las más usadas, pero tiene un significado sencillo. Básicamente quiere decir creador. Para algunas filosofías es la entidad impulsora del universo. Para otras es directamente un dios creador del mundo y autor de lo conocido. Uno de los que pensaba esto último era el filósofo griego Platón.

Demiurgo viene del griego demios, que significa público o popular; y de ergon, que significa trabajo, hecho, obra. La palabra compuesta se traduce literalmente como el que trabaja para el público. Se la entiende como artesano, maestro y en sentido figurado, creador, hacedor.

Para Platón existía la materia, que era informe y caótica, y las ideas que eran perfectas. El demiurgo se compadece de la materia y copia en ella las ideas dándonos así el mundo de nuestra realidad. Obviamente estas ideas perfectas eran las ideas del dios creador, del demiurgo, no nuestras ideas de las cosas. Para Platón, el mundo de las ideas era el perfecto, y el de la materia una copia imperfecta de aquel.

Esto queda explicado en forma metafórica en el libro VII de su obra La República (1), cuando expone cómo los hombres conocemos las cosas, y al plantear la existencia de dos mundos, el sensible (conocido a través de los sentidos), y el de las ideas (sólo accesible mediante la razón).

El pedía imaginar a la gente encadenada en una caverna, obligada a mirar hacia el fondo de la misma. Por la puerta de la caverna pasaban los verdaderos seres –las ideas perfectas–, la gente, por lo tanto, sólo podía ver las sombras de estos seres proyectados en el fondo de la caverna ya que no podían darse vuelta para ver hacia el exterior. Cada uno pensaba, equivocadamente, que esas sombras o proyecciones que veía eran las cosas reales. En el pensamiento de Platón, estas sombras proyectadas son a las realidades, lo que la materia es a la idea. Una mesa, por ejemplo, es a la idea de mesa, o dicho de otra forma a la mesa ideal, sólo una expresión menor de lo que la idea representa.

Sobre esto se habló, se filosofó, y se discutió desde Platón hasta ahora. Hubo distintas formas de interpretar este pensamiento, y obviamente mucha divergencia.

Lo que plantea, básicamente, es que lo que creemos de las cosas no es lo que las cosas realmente son, sino sólo nuestra percepción de la realidad. Lo interesante, es que esto de la caverna y las sombras de la realidad proyectadas me pareció algo muy similar a lo que nos pasa hoy con los medios de comunicación, y particularmente con los políticos que nos hablan a través de los medios.

Hoy tenemos la capacidad de recibir noticias de todo el mundo, pero no estamos viendo la cosa real, sino una proyección de esta cosa. Y de una forma u otra acá el que hace de demiurgo es el que transmite, y, o, el que da el discurso, porque nos hace ver, o nos deja ver, muy probablemente, la parte de esa realidad que le conviene. Lamentablemente, si bien no estamos encadenados como los personajes de Platón, pareciese que alguien nos tuviese atornillados a la silla enfrente del televisor.

Al demiurgo de Platón lo hicieron morir diversos filósofos, particularmente Nietzsche, pero aun él mismo dice que como a la gente no le gusta esforzarse, se busca alguien nuevo que oficie de demiurgo, o sea que le muestre una proyección de la realidad. De allí, a preferir opiniones de y por los medios, en vez de los hechos reales y cada uno sacar sus propias conclusiones, no hay distancia. Para Nietzsche los nuevos demiurgos fueron en su época los estados, hoy son en gran parte, además, los medios de comunicación. Unos y otros tienen gran capacidad de transmitir y de ser los que definen cual es la idea que ha de ser realidad.

Por eso les traje una cita de un libro muy interesante sobre falacias (2). Algunos de sus párrafos dicen así:

“Las falacias son un mecanismo que utilizan las culturas para evitar la responsabilidad de una situación y llevan a desarrollar permanentemente soluciones aparentes que luego resultan disfuncionales.

Sólo el contexto científico, o el largo plazo, hacen que la realidad triunfe sobre la falacia.

Cuanto mayor la incertidumbre del contexto, mayor es la difusión de las falacias […].

En el largo plazo las falacias destruyen lo que se construye, pero en el corto, las falacias construidas con mucho talento […] permiten construir pirámides de fantasías y hacerlas parecer reales.

La falacia genera una disminución de la responsabilidad del hombre en su acción frente al medio, ya que le permite enfrentar realidades sobre la base de falsos razonamientos y llegar a falsas conclusiones que luego busca explicar depositando el problema en otros”.

Me pareció fantástica la descripción y la actualidad de la cita. Hoy estamos en un contexto de incertidumbre. Hoy estamos rodeados de demiurgos creadores de imágenes de supuestas realidades que nos quieren hacer creer para que vivamos de la forma que ellos quieren, o votemos lo que a ellos les parece.

No es mi intención demonizar ni a los medios ni a los políticos, en ambos casos ellos se arreglan solos para auto demonizarse, mi punto es que podemos salir de la caverna, podemos ir afuera y mirar la realidad tal cual es, en vez de las sombras que alguien nos proyecta con la intención de que la creamos realidad.

Ya Platón, hace más de dos mil años, nos decía que los problemas de percepción deben y pueden ser evitados. En su alegoría había que romper las cadenas y salir a la realidad utilizando la razón. Tratemos de hacerle caso, no nos perdamos en un par de discursos televisados, o en los que luego de los discursos los critican en la misma pantalla; pueden ser dos falsos demiurgos entreteniéndose con nosotros.




J. R. Lucks



Referencias:
(1) La República. Platón. Espasa Calpe, 2007.
(2) El Origen de las Falacias Humana. Peter Belohlavek. Editorial Blue Eagle Group, 2005.


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